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METODOLOGÍA STRABO
La metodología STRABO surge a partir de la necesidad de obtener datos espaciales en ambientes donde se tiene poca o nula información. Su origen se remonta a la metodología DELPHI desarrollada por la corporación Rand para el departamento de defensa de los EE.UU. Ésta metodología sirve para consensuar las opiniones de diferentes expertos en inteligencia militar y poder cuantificar la probabilidad de ocurrencia de los diferentes escenarios propuestos por los expertos.
En la década de 1980, Wayne Luscombe, en su disertación doctoral, propuso una extensión/adecuación de la metodología DELPHI para poder acomodar problemas explícitamente espaciales. Esta propuesta difiere sustancialmente de la metodología DELPHI original sobre todo en la idea de las conversaciones estructuradas. DELPHI imponía la restricción de que el panel de expertos debía ser secreto, es decir, los expertos no sabían quien más formaba parte del panel. Por el contrario en STRABO, las reuniones suelen ser presenciales y los expertos pueden discutir entre ellos, pero bajo la moderación de un facilitador que mediará en las discusiones. Una sesión típica de Strabo es como sigue:
- Se decide el grupo de expertos que va a participar en el taller.
- En conjunto con el panel de expertos, los convocantes del taller deciden la o las preguntas que se busca responder en el ejercicio.
- Sobre un mapa de la región de interés cada experto dibuja su 'mapa de confianza', es decir, las zonas en donde su conocimiento sobre el problema es mayor.
- Una vez definidas las zonas de confianza, entonces cada experto procede a dibujar sobre el mapa su respuesta a la pregunta definida con anterioridad.
- Se comparan los mapas producidos por cada experto y se evalúan las zonas donde hay acuerdo y desacuerdo. A continuación cada experto expone brevemente la justificación de su respuesta.
- Una vez comparados los mapas de cada experto y expuestos sus razonamiento se procede a volver a dibujar las respuestas sobre el mapa.
- Se repite el proceso hasta alcanzar un nivel de consenso razonable.
A partir de la propuesta de Luscombe, en CentroGeo se desarrolló un primer prototipo tecnológico que permite una implementación tecnológica de STRABO en un entorno de red. Esa primera encarnación tecnológica de STRABO fue desarrollada en un software propietario de ESRI (MapObjects) y requería de la concurrencia de de todos los participantes del taller simultáneamente así como de la instalación del software en los equipos a utilizarse.
En las décadas posteriores al establecimiento de la metodología STRABO, la adopción de nuevas tecnologías, principalmente la percepción remota, y los esfuerzos sistemáticos de las instituciones relacionadas con el medio ambiente, han reducido significativamente el escenario de carencia de información. Sin embargo, durante este mismo periodo de tiempo, hemos descubierto que la influencia de nuestras acciones como sociedad tienen un gran impacto en el sistema terrestre, el fenómeno del cambio climático es paradigmático de este nuevo tipo de problemas que debemos enfrentar desde la ciencia.
En este sentido la metodología STRABO vuelve a cobrar relevancia como una herramienta que permite, por un lado, hacer prospectiva, es decir, tratar de averiguar cómo se van a ver modificadas las circunstancias de un lugar determinado bajo diferentes escenarios futuros. Por otro lado, y quizá esto sea aun más importante, la metodología, al estar diseñada de origen para la construcción de consensos, nos permite entablar discusiones espaciales, incluir diferentes posiciones y puntos de vista en la elaboración de políticas públicas.
Sin embargo, para poder ser aplicada exitosamente en el contexto de la política pública, sentimos que era necesaria una nueva encarnación tecnológica de la metodología. En principio es necesario que la aplicación sea accesible a un mayor número de personas sin necesidad de instalar software específico. Además dados los plazos de la política pública, realizar talleres presenciales de manera cotidiana puede resultar difícil. Es por eso que pensamos en desarrollar una versión de STRABO sobre Internet, en la que la única aplicación necesaria fuera un navegador.
Así es como surge esta nueva encarnación de STRABO sobre la web. En esencia conserva el mismo espíritu metodológico que en sus orígenes, sólo que permite la interacción distribuida de los expertos participantes. De este modo se amplía el rango de aplicaciones posibles.
En el marco de la política ambiental algunas de las principales aplicaciones de esta metodología son:
- Definición de áreas prioritarias de atención.
- Evaluación del estado de conservación.
- Construcción de consensos en las definiciones de cuencas hidrológicas.
- Resolución de conflictos sobre límites.
Además, es posible adecuar el software desarrollado para implementar diferentes tipos de cartografía participativa en donde no sea el consenso el objetivo buscado. Por ejemplo el caso de encuestas y votaciones sobre el espacio.
En conclusión, la metodología ofrece por sí misma la posibilidad de construir consensos en temas de política pública, en particular de política ambiental. Además, el entorno Web ofrece nuevos campos de aplicación y la posibilidad de convocar talleres sin el costo añadido del transporte.
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